Arte Hacendado

Esta mañana no me dio tiempo a desayunar, así que me llevé una cajetilla pequeña de cereales (de las de 45 g IMBÉCILES) por el camino.
Mientras los consumía ansiosamente miraba como un niño embobado la ilustración del anverso de la estructura de cartón.
Este hecho, incitó mi reflexión sobre la injusta minusvaloración de los artistas ilustradores de cajetillas de cereales de marcas blancas.
Regalan en dichos envases una obra de arte por ejemplar y obtienen una limitada remuneración al respecto.
Ampliemos la imagen y analicemos esta maravilla humana:
En primer lugar, presten atención al chaval (de camista amarilla). su indumentaria muestra la habilidad del artista percatandose de que era preciso dotar al chico de los típicos zuecos de madera para montar en bici. Si alzamos un poco la vista nos percataremos como más allá de la mano de cuatro dedos en forma de garra, la camiseta del muchacho presenta un sello de calidad del autor, dense cuenta del logotipo de tiburón retorcido o paraguas que presenta su camiseta. Su cabeza es también digna de admiración, dándole el sol de lleno en la cara la gorra hacia atrás termina de aportar ese toque juvenil y picante que le falta al chico y más aún si una araña gigante se pasea sobre su frente. Los llamativos ojos de fumado culminan un rostro de facciones perfectas.
En segundo lugar, nos centraremos en la chica, que muestra, a modo de detalle con mensaje subliminal en el brazo derecho, que es dos veces más grueso que el izquierdo (sutil forma de indicarnos que es diestra) a parte de ser estos de un tono de piel blanco Michael Jackson. Sin embargo, su perolo Mars Attack tiene un rostro con expresión de zombie de Resident Evil, gracias a sus ojos verde fosforito y al típico carmín que uno se pinta cuando va a montar en bici.
Por último, tras ellos se encuentra un personajillo que representa la creatividad del autor en estado puro. El humanoide verde sin nariz de boca con forma de rodaja de sandía, antenas de insecto de bichos , orejas Shrek y ojos de sapo sin párpados, indumentado con un traje de lycra blanco (para marcar paquete) acompañado de un caparazón de tortuga en cada hombro, una pulsera de mujer romana en cada muñeca y un cinturón dorado, tene un aire a tripulante ciberespacial afeminado. Además, nos saluda feliz con su mano de cuatro dedos de moda porque ha conseguido superar una dificultad que le hacía ir siempre el último en las expediciones de bicis. Como sus piernas no llegan a los pedales ha desarrollado la facultad de volar con la bici. No obstante, no es lo único que no toca el suelo en este dibujo. Observen como al final del accidentado camino hay una piedra que levita y que es sin duda otra señal del autor tan profunda que mi mente no alcanza a descifrar.
El paraje natural que sitia el camino es todo un portento, la perfección a la hora de simular la naturaleza mediante hierbas, juncos y helechos que recaen naturalmente al camino es de una magnitud tal que merece un reconocimiento superior a todo reconocimiento reconocido (espero que valga la redundancia). Por no hablar de la sombra del sol a la derecha de la ilustración, otro toque personal del artista.
Espero que estos cereales me contagien la vitalidad de nuestros entrañables amigos, o en su defecto, me ayuden a alcanzar este óptimo grado de expresión artística.

a las 
<< Home