Teletipo Justdaísta:   No Comment optimizado para MS I.Explorer 6.0 y resolución mínima de 800x600        

lunes, abril 18, 2005

Guía del deprimido


Este texto parte de la premisa de que ni es científico, ni pretende llegar muy lejos, pero, desde la mayor humildad del mundo se presenta como un mecanismo que en un mal momento ayudó a alguien. Tal vez pueda servirle a alguien más aunque se expone a ser criticado hasta la sacedad de las mentes más perversas. AVISO: ES UN COÑAZO. Trata de ser algo así como una guía de conducta para el deprimido. Toménselo, simplemente, como un poco de psicofilosofía barata:
COHERENCIA Y VOLUNTAD
Es muy fácil decir las cosas, pero cuando uno se ve en situación, tiene que hacer verdaderos méritos para ser coherente con lo que defendía.
Pongamos que se es coherente, entonces, aunque uno sienta en primera instancia que su personalidad se debilita, comprobará cómo a largo plazo se ve reforzada, y ésto le dará más fuerzas para afrontar todo tipo de circunstancias en el futuro.
Se trata de ser fiel al pensamiento, a la razón, por encima de todo, porque ésta juzga, evalúa, sopesa. Los sentimientos, aunque pueden ser aliviadores, reforzadores, gratificantes y profundamente gozosos, son también injustos, egoístas, desproporcionados, instintivos.
Es cierto que la razón debe dictar nuestra forma de actuar, sin embargo los sentimientos deben ser aprovechados al máximo para dar ánimo a aquello en lo que pensamos.
Frecuentemente el pensamiento es confuso y el sentimiento es muy intenso. El último debe abrir camino aportando información para que pueda emitirse un juicio, una opinión razonable.
En ningún caso el sentimiento de injusticia ha de ser superior que los ánimos para seguir adelante, todo lo contrario, cuanta más injusticia haya tanto mayor ha de ser la motivación.
Las dificultades, no obstante, pueden ser en apariencia infinitas, pero cuantas más haya y más difíciles sean, mayores son las posibilidades de mejora, y más satisfactoria será ésta.